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Del horno a la freidora de aire

Dime a cuánto y cuánto tiempo lo pone la receta y te digo a cuánto ponerlo en la freidora, con la tabla en PDF para la nevera.

En qué dirección
Lo que dice la receta
Tipo de horno

Una receta se escribe para horno normal salvo que diga lo contrario. Un horno con ventilador ya va 20 °C por debajo, así que partir del equivocado se come la conversión entera.

Ponla a 180°C durante 24 min

Empieza a mirarla al minuto 17.

La cuenta

Se normaliza a horno normal y se aplica la regla una sola vez: ventilador + 20 °C, marca de gas según la tabla británica, y de ahí −20 °C y un quinto menos de tiempo.

La tabla, para imprimir
Hoja

Cada sistema con los números que trae su propio horno, no uno convertido al otro: en Fahrenheit las recetas van de 25 en 25 y en Celsius de 10 en 10. Sale en PDF con la geometría de la hoja dentro, para que no se reparta en dos folios ni salga al 94% como pasa al imprimir una tabla de una página web.

Horno °CGasFreidora
140 °C1120 °C
150 °C2130 °C
160 °C—140 °C
170 °C3150 °C
180 °C4160 °C
190 °C5170 °C
200 °C6180 °C
210 °C—190 °C
220 °C7200 °C
230 °C8210 °C
240 °C9220 °C
Horno °FFreidora
275 °F250 °F
300 °F275 °F
325 °F300 °F
350 °F325 °F
375 °F350 °F
400 °F375 °F
425 °F400 °F
450 °F425 °F
Y los minutos
10 → 815 → 1220 → 1625 → 2030 → 2440 → 3245 → 3650 → 4060 → 48

Al imprimir, deja la escala en 100% o «tamaño real». Con «ajustar a la página» la hoja sale encogida.

Dónde falla esto de verdad
  • No es la marca. Ninja, Cosori, Tefal o la del súper: todas mueven aire caliente y la regla es la misma. Nadie de los que rankean para esto lo dice, y por eso hay tablas por modelo que son la misma tabla con otro logo.
  • Es el cesto. En una sola capa el aire rodea la comida; amontonada, la cocina al vapor y sale pálida y blanda. Cocina en dos tandas antes que bajar la temperatura.
  • Los dos números que circulan no son el mismo. Todo el mundo dice «25 °F menos» y en métrico «20 °C menos», y 25 °F son 13,9 °C. La diferencia son unos 6 °F, muchísimo menos de lo que te va a mover llenar el cesto de más.
  • Mira antes de tiempo. El cesto está pegado a la resistencia y el fallo típico es que se seque, no que se quede cruda.

Se genera aquí, en tu navegador. Lo que escribes no sale de tu equipo.

Una freidora de aire es un horno de convección pequeño: un ventilador rápido, una cámara diminuta y un cesto agujereado pegado a la resistencia. En esa frase está la conversión entera. El aire en movimiento mete calor en la comida mucho más deprisa que el aire quieto, así que el mismo resultado llega con menos temperatura y en menos tiempo. De ahí salen las dos cifras que todo el mundo repite: unos 20 °C menos y un quinto menos de reloj.

Lo que casi nadie cuenta es el paso anterior a la cuenta. Una receta está escrita para horno normal salvo que diga lo contrario, un horno con ventilador ya va por debajo de eso, y una marca de gas es una temperatura de horno normal disfrazada de número. Si partes del sitio equivocado, la corrección que aplicas es la que ya estaba aplicada. Aquí se normaliza primero a horno normal y se convierte una sola vez, y por eso un horno con ventilador a 180 °C y uno normal a 200 °C acaban en la misma cifra de cesto.

Y la tabla se da en PDF, no como tabla dentro de la página. De las ocho páginas que rankean hoy para esto, una sola ofrece algo imprimible; el resto imprimen una tabla de HTML, que el diálogo de impresión puede encoger al 94% o repartir en dos folios. Un PDF lleva su propia geometría dentro, así que la hoja que sale es la que se diseñó, y cabe en la nevera.

Manual

Cómo se usa

  1. 1

    Di de qué horno habla la receta

    Horno normal es lo predeterminado y lo correcto casi siempre. Marca ventilador solo si la receta lo dice expresamente —turbo, aire forzado, convección— y marca de gas si te da un número del 1/4 al 9, que es como se escriben las recetas británicas.

  2. 2

    Escribe la temperatura en tu unidad

    Al cambiar entre °C y °F el número se convierte, no se reinterpreta: 200 °C pasan a 390 °F en vez de convertirse calladamente en un horno noventa grados más frío.

  3. 3

    Pon los minutos si la receta los da

    Muchas recetas dan un punto de cocción en vez de un número: dorado, cuajado, que se despegue del molde. Deja el campo vacío en ese caso; la temperatura vale por sí sola.

  4. 4

    Pon el cesto y apunta el minuto de mirar

    Te sale la temperatura, el tiempo convertido y el minuto en el que conviene abrir. Ese último importa más de lo que parece: el cesto está pegado a la resistencia y el fallo típico es que se seque, no que se quede cruda.

  5. 5

    Vuelve al horno cuando haga falta

    Una receta de freidora se puede pasar al horno, que es la conversión que quieres cuando la cantidad no cabe en el cesto. Elige si el horno al que la llevas tiene ventilador.

  6. 6

    Imprime la tabla una vez y deja de buscar

    El PDF lleva la tabla de temperaturas, las marcas de gas, los minutos y las cuatro cosas que fallan de verdad, en una hoja, en A4 o Letter. Deja la escala al 100%.

En detalle

Lo que conviene tener en cuenta

Lo que la conversión no sabe

La aritmética de aquí es exacta y la cocina no lo es. Estas cuatro cosas te van a mover el resultado más que cualquier redondeo de esta página:

  • Cuán lleno está el cesto. Una sola capa con aire alrededor de cada pieza es la condición que da por supuesta cualquier tiempo de freidora. Si lo llenas, estás cociendo al vapor.
  • Si estaba precalentada. Dos o tres minutos para todo lo que deba quedar crujiente; la diferencia es máxima en los primeros cinco minutos.
  • De dónde sale la comida. De la nevera y del congelador no son el mismo punto de partida, y ninguno coincide con una receta escrita a temperatura ambiente.
  • La forma de lo que metes. El grosor decide el tiempo mucho más que el peso, y por eso una tabla de tiempos por alimento sirve menos de lo que parece.

Cuándo no conviene convertir

Hay cosas que salen mejor en el horno, y saber cuáles te ahorra una cena. Cualquier masa líquida se va a mover antes de cuajar. Cualquier cosa más alta de lo que da el cesto se va a quemar por arriba. Las piezas grandes de carne no encajan en la geometría: el exterior está mucho más cerca de la resistencia que en un horno, así que sale corteza oscura sobre centro crudo. Y lo muy ligero u hojoso lo levanta el ventilador hasta la resistencia, que es un riesgo de humo real y no una cuestión de gusto.

Historia

Una patente sobre buñuelos y un nombre que se pegó a lo que no era

La ingeniería es mucho más vieja que el electrodoméstico. Los hornos de convección se venden a cocinas profesionales desde los años sesenta, exactamente por el razonamiento de arriba: con ventilador un panadero podía bajar la temperatura, meter más bandejas y terminar antes. La versión doméstica llegó despacio y la compraba sobre todo quien quería un segundo horno.

Lo que la convirtió en un aparato de encimera fue una patente de cocción rápida presentada por Turbochef en 2005 y la decisión de Philips, en 2010, de montar una cámara pequeña alrededor de un ventilador rápido y venderla como Airfryer. El objetivo de diseño eran los buñuelos y las patatas fritas —comida que la gente quería hacer sin una sartén de aceite hirviendo— y el nombre fue una decisión comercial, no una descripción. Dentro no se fríe nada.

A partir de ahí la categoría creció más rápido que casi cualquier pequeño electrodoméstico anterior, y en Europa la empujó una cosa concreta: la subida del precio de la luz de principios de los veinte. Calentar dos litros de cámara durante veinte minutos gasta una fracción de lo que gasta calentar sesenta litros de horno, y ese argumento vendió muchísimas máquinas que el de la textura crujiente no habría vendido.

Y por eso esta conversión es una pregunta. Millones de personas estrenaron un aparato y conservaron todas las recetas que ya tenían, escritas todas para otra cosa. El volumen de búsqueda de «horno a freidora de aire» es, básicamente, la medida de ese desajuste.

2010
Philips lanza la primera Airfryer
1960
la convección llega a las cocinas profesionales
−20 °C
la regla en la que todos coincidieron
×0,8
y lo que le hace al reloj
Cómo funciona

Por qué el aire en movimiento cocina antes, y qué está aproximando la regla

La comida dentro de un horno quieto está envuelta en una capa fina de aire que ella misma ha enfriado: la capa límite. El calor tiene que cruzarla por conducción, que es lento, así que buena parte de lo que produce el horno no llega nunca a la comida. Un ventilador arranca esa capa y la sustituye sin parar por aire a temperatura plena. El horno no está más caliente; la comida simplemente recibe más de lo que el horno ya estaba dando.

Una freidora de aire lleva eso más lejos que un horno con ventilador. La cámara es pequeña, el ventilador es rápido en proporción al volumen, y el cesto está agujereado para que la corriente llegue también por debajo. Nada de eso es freír: no hay baño de aceite, y lo que dora es la reacción de Maillard con la humedad saliendo de la superficie, que es lo que hace cualquier horno muy seco y muy caliente.

Así que la regla no corrige temperatura, corrige eficiencia. Bajar 20 °C compensa que la superficie reciba calor más deprisa de lo que lo recibiría en aire quieto, que es justo lo que evita que el exterior termine mucho antes que el centro. Quitar un quinto del tiempo compensa lo mismo por el otro lado.

Las dos cifras que circulan no coinciden, y merece la pena saber por qué. En sistema imperial la regla es «25 °F menos» y en métrico «20 °C menos», pero 25 °F son 13,9 °C: la regla métrica es la más agresiva de las dos, por unos 6 °F. Las dos son números redondeados elegidos para poder recordarlos. Aquí se mantiene la de cada cocina en vez de convertir una en la otra, porque una tabla que le dijera a alguien que ponga 186 °C sería exacta en lo que no importa.

A mano

Hacerlo a mano

Tres pasos, y el que se salta todo el mundo es el primero. Merece la pena hacerlo una vez: después ya no necesitas la página para una temperatura que te sabes.

  1. 1

    Si la receta dice ventilador, súmale 20 °C. Si te da marca de gas, búscala: gas 4 son 180 °C, gas 6 son 200 °C, gas 7 son 220 °C. Si no dice nada, ya es horno normal y no hay nada que hacer.

  2. 2

    Resta 20 °C, o 25 °F si trabajas en Fahrenheit. Un horno normal a 200 °C queda en 180 °C. Redondea a lo que tu mando pueda marcar de verdad: casi todos van de cinco en cinco.

  3. 3

    Multiplica los minutos por 0,8: 30 se quedan en 24. Y planta el primer vistazo alrededor del 70% de eso, sobre el minuto 17, porque siempre puedes volver a meterlo y no puedes deshacer un pollo seco.

Diagnóstico

Si algo no funciona

Síntoma:Por fuera está oscuro y por dentro sigue frío

Causa probable:
El cesto está mucho más cerca de la resistencia que una bandeja de horno, así que la superficie se adelanta al interior. Casi siempre es una pieza demasiado gruesa para esa temperatura.
Qué hacer:
Baja otros 10 °C y añade unos minutos, o corta la comida más fina. Con una pieza grande o un ave entera, tápala con aluminio en cuanto tenga el color que quieres y deja que el centro llegue.

Síntoma:Ha salido pálido y blando

Causa probable:
Cesto demasiado lleno. La comida se está cociendo en su propia humedad en vez de secarse y dorarse.
Qué hacer:
Haz dos tandas, con una sola capa y hueco alrededor de cada pieza. No bajes la temperatura para compensar: eso mantiene la comida húmeda más rato y lo empeora.

Síntoma:Sale humo

Causa probable:
Normalmente grasa cayendo sobre la resistencia o el fondo del cajón, sobre todo con bacon, salchichas o cualquier cosa marinada en aceite. A veces es algo ligero que el ventilador ha subido hasta la resistencia.
Qué hacer:
Párala, déjala enfriar y pon una cucharada de agua en el fondo del cajón para que la grasa no humee. Sujeta lo ligero con un peso de comida encima. Y limpia el cajón entre tandas grasientas, no al final de la semana.

Síntoma:Un lado está hecho y el otro no

Causa probable:
El flujo de aire no es simétrico, y lo que está más cerca del ventilador se lleva la mayor parte.
Qué hacer:
Agita el cesto o da la vuelta a las piezas a mitad de tiempo: esa instrucción que aparece en casi todas las recetas de freidora está por esto. Si es una pieza grande y plana, dale la vuelta en vez de agitar.

Síntoma:Ha terminado mucho antes del tiempo convertido

Causa probable:
Cámara pequeña y ventilador fuerte; la conversión es un punto de partida calibrado para una carga media.
Qué hacer:
Fíate del minuto de mirar y no del final. Cuando ya sepas que tu máquina va rápida, quítale al tiempo en vez de a la temperatura: el quinto es una media, no una ley.
Curiosidades

Datos curiosos

Ahí dentro no se fríe nada

No hay baño de aceite ni inmersión. El nombre se eligió en 2010 para vender la máquina frente a la freidora de aceite a la que venía a sustituir, y describe el resultado que la gente quería, no el mecanismo que compró. «Horno de convección pequeño» es exacto y habría vendido bastantes menos.

Las marcas de gas no son una escala lineal

Del 1/4 al 1 suben de 10 en 10 °C y de ahí para arriba de 20 en 20, herencia del termostato Regulo alrededor del cual se construyeron los hornos de gas británicos desde los años veinte. Por eso la conversión tiene que ser una tabla y no una fórmula.

Las dos reglas se llevan unos 6 °F

Todo el mundo dice «25 °F menos»; en métrico se dice «20 °C menos». No son la misma rebaja —25 °F son 13,9 °C— y las dos sobreviven porque son fáciles de recordar. La diferencia es menor que el error de cargar mal el cesto, y por eso nadie ha tenido nunca que zanjarlo.

El argumento de la luz vendió más que el de lo crujiente

Poner a temperatura una cámara de dos litros cuesta una fracción de lo que cuesta un horno de sesenta, y lo consigue en dos o tres minutos en vez de quince. Con la subida de precios de la energía de principios de los veinte esa pasó a ser la razón principal para tener una, y también por eso acabaron tantas casas convirtiendo recetas.

El cesto está agujereado por un motivo que se nota al comer

Que llegue aire por debajo es lo que impide que la comida se quede sentada en la humedad que suelta. Y es también por lo que un molde macizo dentro de una freidora se comporta mucho más como un horno pequeño que como una freidora: si tapas el paso del aire por abajo, has quitado justo lo que la hacía distinta.

Dudas

Preguntas frecuentes

¿Cambia la conversión con una Ninja, una Cosori o una Cecotec?

No. Todas mueven aire caliente por una cámara pequeña, y la regla sale de eso, no de la marca. Las tablas por modelo son casi siempre la misma tabla con otro logo encima. Lo que sí cambia de verdad entre máquinas es el tamaño del cesto, y eso decide en cuántas tandas cocinas, no a cuánto pones el mando.

Mi receta dice horno con ventilador. ¿También quito 20 °C?

De esa cifra no. Un horno con ventilador ya va unos 20 °C por debajo de uno normal, así que primero se los sumas para recuperar lo que la receta habría sido en horno estático, y de ahí quitas la rebaja de la freidora. En la práctica, horno con ventilador a 180 °C y freidora a 180 °C son la misma instrucción, cosa que sorprende a mucha gente.

¿Hay que precalentar?

Para lo que tenga que quedar crujiente —patatas, pollo, cualquier rebozado—, sí: dos o tres minutos, porque una cámara fría deja que la superficie se seque antes de dorarse. Para un horneado de veinticinco minutos casi da igual. Ten en cuenta que los tiempos de aquí dan por supuesto el cesto precalentado, igual que los del horno dan por supuesto el horno caliente.

¿Por qué me sale pálido y blando en vez de crujiente?

Casi siempre por cesto lleno. La comida amontonada atrapa su propio vapor, la superficie no llega a secarse, y lo que consigues es cocerla al vapor en vez de dorarla. Una sola capa con huecos, o dos tandas. Bajar la temperatura es el arreglo instintivo y es el equivocado: deja la comida más rato en su propia humedad.

¿Se puede hornear o solo vale para patatas y pollo?

Bizcochos y pan se convierten, con dos avisos. El ventilador tiene fuerza suficiente para mover una masa líquida antes de que cuaje, así que un bizcocho puede salir torcido; y la cámara pequeña deja la parte de arriba del molde muchísimo más cerca de la resistencia que en un horno, así que se dora pronto. Tápalo con papel de aluminio en cuanto tenga el color y termínalo normal.

¿Y la comida congelada que ya trae instrucciones de freidora?

Usa esas y olvida esta página. El fabricante probó ese producto concreto en ese estado concreto, y eso es mejor información que cualquier conversión. Esto es para las recetas que solo te dan las instrucciones del horno.

¿Por qué no hay una tabla de tiempos por alimento?

Porque una tabla honesta no cabe en una tabla. Lo que tarda un muslo de pollo depende de su grosor, de si viene de la nevera o del congelador, de cuán lleno esté el cesto y de si la máquina estaba precalentada; una tabla que ignora las cuatro cosas es una suposición impresa en una cuadrícula. Lo que sí hace esta página es convertir los números de una receta que sí tuvo todo eso en cuenta.

¿La tabla imprimible va a salir del tamaño correcto?

Es un PDF con su propia geometría de página, así que sí, siempre que dejes el diálogo de impresión al 100% o en «tamaño real» y no en «ajustar a la página». Justo por eso no es una tabla de HTML con estilos de impresión: esas quedan a merced de la casilla de escala, y una tabla que sale repartida en dos folios no sirve para la puerta de la nevera.

Herramientas relacionadas

Actualizado el