Medidor de decibelios
Nivel en tiempo real, media, pico y cuánto tiempo es seguro estar ahí. Con una advertencia honesta sobre la precisión.
El navegador pedirá acceso al micrófono. El audio se analiza en tu equipo y no se envía ni se guarda en ninguna parte.
Desplaza esto si tienes un sonómetro de referencia al lado: ajusta hasta que los dos números coincidan y el resto de la sesión será mucho más fiel.
Según el criterio del NIOSH: 85 dB durante ocho horas, y el tiempo se reduce a la mitad por cada 3 dB de más.
El micrófono de un navegador no está calibrado y el sistema puede aplicar ganancia automática por su cuenta. Estos decibelios son una estimación: sirven para comparar dos sitios, ver si algo sube o baja y detectar un entorno claramente ruidoso, pero no para una medida legal ni médica.
Se genera aquí, en tu navegador. Lo que escribes no sale de tu equipo.
Esta herramienta escucha por tu micrófono y convierte lo que entra en un nivel en decibelios, con su historial, su media y su pico. Sirve para responder preguntas cotidianas: si esta oficina es más ruidosa que la otra, si el ventilador nuevo mejora algo, si el vecino pasa de lo razonable.
Y conviene decir desde el principio lo que ninguna herramienta de este tipo suele admitir: el micrófono de un navegador no está calibrado. Un sonómetro de verdad lleva una cápsula con respuesta conocida y un certificado; el tuyo tiene una cápsula genérica y un sistema operativo que puede estar aplicándole ganancia automática sin avisar.
Eso no la hace inútil, la hace útil para otra cosa. Las comparaciones y las tendencias son fiables: si un sitio marca quince decibelios más que otro, esa diferencia es real. El número absoluto es una estimación, y por eso hay un ajuste de calibración por si tienes un aparato de referencia al lado.
Cómo se usa
- 1
Da permiso al micrófono
El audio se analiza en tu equipo y no se envía ni se guarda. Mientras mide verás el indicador de grabación de tu navegador, que es normal.
- 2
Deja el micrófono quieto y apuntando al ruido
Si lo mueves, el roce del aire y de la mano se cuelan en la medida. Apoyarlo en la mesa junto a la fuente da lecturas mucho más estables que sostenerlo.
- 3
Espera unos segundos antes de leer
Algunos sistemas ajustan la ganancia durante el primer segundo. Mira la media, no el instante: el número de arriba salta con cualquier golpe.
- 4
Calibra si puedes
Si tienes un sonómetro o una app de móvil que ya consideres fiable, ponlos juntos y mueve el ajuste hasta que ambos coincidan. A partir de ahí toda la sesión será mucho más fiel.
- 5
Compara en vez de juzgar el número solo
Mide el mismo sitio con la ventana abierta y cerrada, o antes y después de apagar algo. La diferencia entre dos medidas tuyas vale mucho más que el valor absoluto.
Lo que conviene tener en cuenta
Qué es un decibelio, y por qué la escala engaña
El decibelio no es una unidad como el metro: es una relación logarítmica entre dos presiones. Por eso no se suman como números normales, y por eso la intuición falla tanto con ellos.
Sumar 3 dB significa duplicar la energía sonora. Sumar 10 dB se percibe aproximadamente como el doble de fuerte para el oído, aunque la energía se haya multiplicado por diez. Y dos fuentes iguales sonando juntas dan 3 dB más, no el doble: dos aspiradoras de 70 dB hacen 73, no 140.
- +3 dB: el doble de energía · apenas perceptible
- +10 dB: se percibe como el doble de fuerte
- Dos fuentes idénticas suman 3 dB, no se duplican
Ponderación A: por qué los sonómetros no miden lo que hay
Un sonómetro profesional no informa de la presión real: la filtra imitando cómo oye una persona. El oído humano es bastante sordo a los graves profundos y muy sensible entre 2 y 5 kHz, así que un filtro rebaja lo primero y realza lo segundo. A eso se le llama ponderación A y por eso las medidas se escriben dBA.
Esta herramienta no aplica ese filtro, y decirlo importa: frente a un ruido con mucho grave —un motor, un aire acondicionado grande— tu lectura saldrá algo más alta que la de un sonómetro con ponderación A. Frente a voces o ruido de banda ancha, la diferencia es pequeña.
Cuánto ruido es demasiado
El criterio del NIOSH estadounidense fija 85 dBA durante ocho horas como límite de exposición diaria, y reduce el tiempo a la mitad por cada 3 dB de más. A 88 dB son cuatro horas, a 91 son dos, a 100 apenas quince minutos.
Por debajo de 85 dB no se establece un límite por daño auditivo, pero eso no significa inocuo: alrededor de 55 dB ya interfiere con el sueño, y el ruido continuo se asocia con estrés aunque no dañe el oído. La OMS recomienda no pasar de 30 dB en un dormitorio por la noche.
- 85 dB · 8 horas al día como máximo
- 91 dB · 2 horas
- 100 dB · unos 15 minutos
- 110 dB · menos de 2 minutos
Qué puede falsear tu medida
La ganancia automática del sistema es el enemigo principal: sube el volumen cuando hay silencio y lo baja cuando hay ruido, que es exactamente lo contrario de lo que un medidor necesita. Esta herramienta pide desactivarla, pero no todos los navegadores obedecen.
Después está lo físico. El viento sobre el micrófono produce lecturas altísimas que no corresponden a nada audible. Sostenerlo en la mano añade el ruido del roce. Y en un portátil, el micrófono suele estar junto al ventilador, así que el propio ordenador contamina la medida cuando se calienta.
- Control automático de ganancia activo
- Viento o aire acondicionado soplando sobre el micrófono
- Sostenerlo en la mano en vez de apoyarlo
- El ventilador del propio equipo
De la central telefónica al límite de exposición
El decibelio nació en los laboratorios de Bell en los años veinte, y no para medir ruido sino pérdida de señal en las líneas telefónicas. La unidad original era el bel, en honor a Alexander Graham Bell, pero resultaba demasiado grande para el uso diario y se impuso la décima parte.
El primer sonómetro comercial llegó en 1932, de General Radio. Pesaba lo suyo y usaba válvulas, pero ya incorporaba la idea clave: filtrar la señal para que la medida se pareciera a lo que oye una persona en vez de a lo que hay.
Las curvas que sustentan esa ponderación las publicaron Fletcher y Munson en 1933, midiendo a qué intensidad distintas frecuencias suenan igual de fuertes. Sus curvas de igual sonoridad siguen siendo la base de la ponderación A, aunque se han refinado desde entonces.
La regulación llegó mucho después. Estados Unidos fijó límites de ruido laboral en 1970 con la OSHA, y las recomendaciones más estrictas del NIOSH —las que usa esta página— llegaron en 1998. La idea de que el ruido del trabajo es un riesgo medible, y no simplemente una molestia, es sorprendentemente reciente.
- 1920s
- Nace el decibelio en Bell Labs
- 1932
- Primer sonómetro comercial
- 85 dBA
- Límite NIOSH para 8 horas
- 30 dB
- Máximo OMS en dormitorio
De la presión del aire a un número
El micrófono convierte la variación de presión en un voltaje, y el conversor lo digitaliza en muestras entre -1 y 1. Sobre esa lista de números se calcula la media cuadrática, que es la raíz de la media de los cuadrados. Ese valor representa la energía media de la señal mucho mejor que el pico, porque un solo golpe no lo dispara.
Esa media cuadrática se convierte en decibelios con veinte por el logaritmo en base diez. El resultado son dBFS: decibelios relativos a la escala digital completa, y siempre negativos, porque cero es el máximo que el sistema puede representar sin recortar.
Convertir dBFS en decibelios de presión sonora requiere saber cuánta presión real corresponde a la señal máxima de ese micrófono concreto. Ese dato viene en la hoja de características de una cápsula calibrada, y no existe para un micrófono de portátil. Lo único que se puede hacer es sumar un desplazamiento fijo — que es exactamente lo que hace el control de calibración.
Por eso el ajuste no es un adorno. Sin él, el número que ves depende de qué micrófono tengas y de qué ganancia le esté aplicando el sistema. Con una referencia al lado, ese desplazamiento se convierte en una calibración de una sola vez que vale para todas tus medidas en ese equipo.
El historial guarda los últimos ciento ochenta valores, uno por fotograma, así que cubre unos tres segundos a sesenta por segundo. Es suficiente para ver la forma de un ruido —si es constante, si viene en golpes— que es lo que un número solo nunca cuenta.
Calibrar sin sonómetro, con lo que tengas
Si no tienes aparato de referencia, se puede afinar bastante usando fuentes de nivel conocido. No es exacto, pero acerca mucho más que dejar el valor por defecto.
- 1
Una habitación cerrada de noche, sin electrodomésticos ni tráfico. Ronda los 30 dB. Ajusta el desplazamiento hasta que la lectura se acerque a esa cifra.
- 2
A un metro de distancia, una charla tranquila ronda los 60 dB. Si tras el paso anterior sale 45 o 75, el ajuste está mal.
- 3
Una aspiradora a un metro está entre 70 y 75 dB. Un secador de pelo, entre 80 y 90. Son referencias groseras pero sirven de control.
- 4
No busques que una cuadre perfecto: busca el desplazamiento que deje las tres razonablemente cerca. Anótalo, porque tendrás que volver a ponerlo.
- 5
La calibración vale para ese micrófono. Otro portátil, otro móvil o unos auriculares con micro necesitan la suya.
Si algo no funciona
Síntoma:La lectura marca mucho más de lo que parece razonable
- Causa probable:
- Casi siempre es viento o aire moviéndose sobre el micrófono, o el ventilador del propio equipo.
- Qué hacer:
- Aleja el micrófono de cualquier corriente de aire y del ordenador. Si es un portátil, apóyalo en otra superficie y espera a que baje de revoluciones. Comprueba también el ajuste de calibración, que puede haber quedado alto.
Síntoma:El número no baja aunque haya silencio
- Causa probable:
- El control automático de ganancia está subiendo el volumen al no encontrar sonido, que es justo lo contrario de lo que necesitamos.
- Qué hacer:
- Desactiva la mejora de micrófono en los ajustes de sonido del sistema. En Windows está en las propiedades del dispositivo; en móvil, prueba otro navegador, porque no todos permiten desactivarla.
Síntoma:Da un valor muy distinto al de mi app de móvil
- Causa probable:
- Ninguno de los dos está calibrado, y cada uno usa un desplazamiento distinto por defecto.
- Qué hacer:
- Usa el ajuste de calibración para hacerlos coincidir con las dos fuentes juntas. Y ten en cuenta que si la app aplica ponderación A y esta página no, seguirá habiendo diferencia frente a ruidos muy graves.
Síntoma:El pico sube muchísimo con cualquier golpe
- Causa probable:
- Es correcto: el pico registra el instante más alto, y un impacto lo dispara aunque dure milisegundos.
- Qué hacer:
- Fíjate en la media, no en el pico, para juzgar un ambiente. El pico es útil para lo contrario: detectar impactos puntuales que la media disimula.
Síntoma:La medida cambia mucho al mover el micrófono
- Causa probable:
- La presión sonora cae con la distancia, y bastante rápido: al doble de distancia, unos 6 dB menos.
- Qué hacer:
- Fija una distancia y anótala. Sin eso, dos medidas tuyas no son comparables. Apoyar el equipo en un sitio fijo es mejor que sostenerlo.
Síntoma:No aparece el permiso del micrófono en el móvil
- Causa probable:
- Estás dentro del navegador integrado de una aplicación, que bloquea el acceso sin preguntar.
- Qué hacer:
- Usa el menú de la aplicación y elige abrir en Chrome o Safari. Desde el navegador normal el permiso aparecerá con normalidad.
Datos curiosos
El decibelio no mide sonido, mide una relación
Siempre compara dos valores. En acústica el segundo es una presión de referencia fijada por convenio, 20 micropascales, que es aproximadamente el sonido más flojo que un oído joven detecta.
Dos aspiradoras no hacen el doble de decibelios
Dos fuentes idénticas de 70 dB suman 73, no 140. La escala es logarítmica, así que duplicar la energía añade tres decibelios y poco más.
La cámara más silenciosa del mundo mide en negativo
Las cámaras anecoicas de récord bajan de -20 dBA. Por debajo de cierto punto la gente empieza a oír su propia circulación sanguínea, y aguantar dentro más de unos minutos resulta desagradable.
El daño auditivo depende del tiempo, no solo del nivel
Cada 3 dB por encima de 85 reduce a la mitad el tiempo tolerable. Un concierto a 105 dB agota la dosis diaria en unos cuatro minutos.
La ponderación A ignora a propósito los graves
Porque el oído también los ignora en buena medida. Por eso un motor grave puede parecer poco en dBA y aun así hacer vibrar una casa entera.
Preguntas frecuentes
¿Es preciso?
Para comparaciones sí; para un valor absoluto no. El micrófono de un navegador no está calibrado y el sistema puede aplicar ganancia por su cuenta. La diferencia entre dos medidas tuyas es fiable; el número exacto es una estimación, y por eso hay control de calibración.
¿Sirve para una denuncia por ruido?
No. Una medición con valor legal requiere un sonómetro certificado y calibrado, normalmente clase 1 o 2, y a menudo un técnico acreditado. Esta herramienta sirve para saber si merece la pena dar ese paso.
¿Por qué mi lectura difiere de un sonómetro real?
Por dos motivos que se suman: la falta de calibración, y que esta página no aplica ponderación A. Un sonómetro filtra los graves imitando al oído; nosotros no, así que ante ruido muy grave nuestra lectura sale más alta.
¿Qué nivel es peligroso?
El criterio NIOSH marca 85 dB durante ocho horas, y reduce el tiempo a la mitad por cada 3 dB de más: 91 dB son dos horas y 100 dB apenas quince minutos. Para dormir, la OMS recomienda no pasar de 30 dB.
¿Se guarda el audio?
No. El sonido se analiza en tu navegador para calcular el nivel y se descarta inmediatamente. No se graba, no se envía y no queda nada al cerrar la pestaña.
¿Funciona con un micrófono externo?
Sí, y suele dar lecturas más estables que el integrado, porque puedes colocarlo lejos del ventilador del equipo. Recuerda recalibrar: cada micrófono necesita su propio desplazamiento.
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