Test de reacción
Mide por vista, oído o elección, te da la mediana en vez de una media que un despiste arruina, y dice cuántos milisegundos pone tu equipo.
Pulsa en cuanto el recuadro se ponga verde.
Resultados
Aún no hay ningún intento medido.
Lo que tu equipo suma a cada medida
Este número no es tu tiempo de reacción: es tu tiempo de reacción más el camino que la señal recorre por tu equipo. La página solo puede pintar el verde en un refresco de pantalla, así que la señal aparece medio fotograma tarde de media; el panel tarda lo suyo en cambiar de color, y el teclado o el ratón solo informan cuando les toca su turno de sondeo.
Teclado de oficina 125 Hz, ratón gaming 1.000 Hz. No se puede leer desde el navegador: elígelo tú.
Es un intervalo y no una cifra única porque dos de los tres retardos no se pueden ver desde el navegador. Para descontarlos de verdad hace falta hardware externo: una cámara a 1.000 fps grabando pantalla y dedo, o una placa de medida de latencia. Nada dentro de una pestaña puede hacerlo.
El método de la regla, sin ordenador
Una regla en caída libre es un cronómetro. Alguien la sujeta por el extremo alto, tú pones los dedos abiertos en el cero sin tocarla, y la suelta sin avisar. Donde la agarras dice cuánto tardaste.
Una regla de 30 cm se acaba a los 247 ms, así que el método no mide reacciones lentas.
Aviso: El modo de vista cambia de color de golpe. Si tienes epilepsia fotosensible, usa el modo de oído: no parpadea nada.
Se genera aquí, en tu navegador. Lo que escribes no sale de tu equipo.
El tiempo de reacción es lo que tarda tu cuerpo en responder a una señal. Para algo visual y sencillo, la mayoría de los adultos se mueve entre 200 y 250 milisegundos, y lo llamativo es que casi nada de eso es el impulso viajando: el trayecto del ojo al dedo se recorre en unos veinte milisegundos. El resto es tu cerebro decidiendo.
Aquí se mide de tres maneras porque no son la misma medida. Por vista es la más lenta, porque la retina tarda lo suyo en convertir la luz en señal nerviosa. Por oído sale más rápido. Y elegir entre dos respuestas vuelve a ser más lento: esa diferencia entre las dos es un número que la psicología lleva leyendo desde 1868.
Y una cosa que las páginas que hoy salen por delante en Google no dicen: el número que ves no es solo tuyo. Tu pantalla, tu teclado y el propio navegador suman milisegundos, y el panel de debajo estima cuántos.
Cómo se usa
- 1
Elige el modo
Vista pone el recuadro en verde. Oído lanza un tono, así que puedes cerrar los ojos y sacar la pantalla de la medida. Elección enseña una flecha y pide la tecla que toca, con lo que mide también una decisión, no solo un reflejo.
- 2
Espera la señal, no la adivines
La espera es aleatoria entre 1,2 y 4,5 segundos a propósito. Con una espera fija dejarías de medir reacción para medir ritmo: al tercer intento estarías contando, y una pulsación contada le gana al nervio.
- 3
Pulsa en cuanto cambie
Vale espacio, Enter, un clic o un toque en la pantalla. En modo elección se usan las flechas izquierda y derecha, o se toca el lado al que apunta.
- 4
Haz los cinco intentos
Un intento es ruido. Cinco dan una mediana que se puede citar, y la lista de abajo enseña cada uno para que veas cuál se te fue.
- 5
Mira la mediana y después la dispersión
La mediana es tu cifra. La dispersión dice si fuiste regular: dos personas con la misma mediana de 250 ms pueden haber tenido tandas completamente distintas.
- 6
Comprueba lo que pone tu equipo
El panel mide tu refresco real y estima los milisegundos que aportan la pantalla y el periférico. En un portátil de 60 Hz con teclado de oficina no es una cifra despreciable.
Lo que conviene tener en cuenta
Las tres reacciones y por qué se diferencian
Donders las llamó a, b y c, y las etiquetas han sobrevivido en la literatura aunque nadie hable así. Una reacción simple tiene una señal y una respuesta: lo más rápido que se le puede pedir a una persona. Una reacción de elección tiene varias señales, cada una con su respuesta, y cuesta el tiempo de decidir cuál. Una de tipo go/no-go tiene varias señales pero una sola respuesta, así que cuesta el tiempo de decidir si hay que responder.
Lo interesante nunca fue ninguna de las tres por separado, sino la diferencia. Restando la simple de la de elección se obtiene, al menos según el argumento de Donders, una estimación de cuánto duró elegir. Que los procesos mentales se apilen en etapas separables se lleva discutiendo desde entonces, pero la medida sigue siendo útil.
- Simple · una señal, una respuesta · la más rápida
- Elección · varias señales con su respuesta · añade decidir
- Go/no-go · varias señales, una respuesta · añade inhibir
- Auditiva · entre 30 y 50 ms más rápida que la visual
Qué mueve el número y cuánto
Ordenado por efecto real, lo que cambia un tiempo de reacción no es lo que la gente supone. La falta de sueño y el alcohol se llevan por delante a todo lo demás. La edad cuenta en décadas y no en meses, con una pendiente suave a partir de los veintitantos. La cafeína da una mejora pequeña pero real. El entrenamiento da una modesta, y buena parte es específica de la tarea entrenada.
El equipo queda incómodamente en mitad de esa lista, y por eso esta página lo mide en vez de ignorarlo. Pasar de un panel de 60 Hz con teclado de 125 Hz a uno de 240 Hz con ratón de 1.000 puede mover la cifra más que dormir bien una noche.
Por qué este número no puede ser del todo honesto
Todo lo que un navegador puede cronometrar, lo cronometra desde dentro del navegador. El reloj arranca cuando la página pide que el recuadro esté verde y para cuando llega el evento de la tecla, y ninguno de esos dos instantes es el suceso físico que te importa. Entre medias están el compositor, el procesamiento propio del monitor, la respuesta del panel, el antirrebote de la tecla y el intervalo de sondeo del USB.
La herramienta estima la parte sobre la que puede razonar —medio fotograma de refresco más medio intervalo de sondeo— y declara el resto como desconocido en lugar de inventárselo. Si necesitas la cifra de verdad, el instrumento es una cámara de alta velocidad que grabe la pantalla y tu mano en el mismo fotograma, o una placa de medida de latencia hecha para eso. Las dos existen, las dos cuestan dinero y ninguna cabe en una pestaña.
El ayudante al que despidieron por lento
En 1796 el astrónomo real Nevil Maskelyne echó del Observatorio de Greenwich a su ayudante David Kinnebrook. El delito fue anotar el paso de las estrellas por el meridiano unas ocho décimas de segundo más tarde que él. Maskelyne lo tomó por descuido. Kinnebrook no consiguió corregirlo y se fue.
Veinte años después el astrónomo alemán Friedrich Bessel leyó el caso y sospechó otra cosa. Comparó sus propias anotaciones con las de otros astrónomos y encontró el mismo tipo de desfase estable y personal entre cada pareja de observadores. No era descuido: era que cada persona tarda una cantidad distinta en percibir y registrar el mismo suceso. Bessel lo llamó la ecuación personal, y los observatorios empezaron a medirla y restarla como rutina.
Así nació sin querer el tiempo de reacción como magnitud humana medible: no en un laboratorio de psicología, sino entre astrónomos intentando entender por qué sus relojes no coincidían. En 1868 el oftalmólogo neerlandés Franciscus Donders lo convirtió en método. Midió una reacción simple, luego una que exigía elegir, y restó la primera de la segunda, sosteniendo que la diferencia era la duración del acto mental de elegir. Ese método sustractivo es exactamente lo que hace aquí el modo de elección.
Al público le llegó el turno en 1884, cuando Francis Galton montó un Laboratorio Antropométrico en la Exposición Internacional de Salud de South Kensington y cobró tres peniques por medirse: estatura, peso, fuerza de presión, oído y tiempo de reacción. Pagaron más de nueve mil personas. Aquellos datos durmieron casi un siglo hasta que en los años ochenta se volvieron a analizar, con un resultado incómodo: los victorianos parecían algo más rápidos que las muestras modernas medidas con aparatos electrónicos.
- 1796
- Kinnebrook, despedido por 0,8 s
- 1868
- Donders resta lo simple de lo elegido
- +9.000
- Personas medidas por Galton en 1884
- 0,1 s
- El suelo humano que asume la FIA
Qué pasa en esos 250 milisegundos
La cadena tiene más eslabones de los que parece. La luz llega a la retina, donde los fotorreceptores la convierten en señal nerviosa, y ese primer paso es el más lento de todo el recorrido visual: se lleva él solo entre 20 y 40 milisegundos. Después la señal sube por el nervio óptico hasta la corteza visual, se reconoce como «esto es lo que esperaba», pasa a las áreas motoras que planifican la pulsación, baja por la médula y llega al músculo, que todavía necesita unos milisegundos para generar fuerza.
El viaje en sí es lo barato. Las fibras nerviosas mielinizadas conducen a entre 50 y 120 metros por segundo, así que el metro y medio que hay del ojo a la yema cuesta del orden de 15 a 30 milisegundos. Todo lo demás —la enorme mayoría de tus 250 ms— es procesamiento.
El sonido se salta el paso lento. Las células ciliadas del caracol convierten la vibración en señal mucho más deprisa de lo que los fotorreceptores convierten la luz, y por eso la reacción auditiva sale alrededor de 140-160 ms frente a los 180-200 de la visual. No es que hagas más caso a los ruidos: es que el transductor es más rápido.
El modo de elección añade una decisión. Cuando hay más de una respuesta posible, el tiempo crece con el logaritmo del número de opciones: es la ley de Hick-Hyman, que W. E. Hick publicó en 1952. Pasar de una opción a dos no duplica nada, añade un tramo fijo por elegir.
El test de la regla
Una regla en caída libre es un cronómetro, y de los buenos, porque la gravedad es la misma en todas las aulas. La herramienta trae el conversor, pero la medida en sí no necesita ordenador — y eso significa también que no hay pantalla ni teclado sumando milisegundos.
- 1
Una persona sostiene una regla de 30 cm por el extremo alto, colgando recta, con el cero abajo.
- 2
La otra pone el pulgar y el índice a los lados de la marca del cero, lista para pinzar, sin llegar a tocar la regla.
- 3
Sin cuenta atrás y sin «¿preparado?». Una cuenta atrás convierte esto en el mismo problema de ritmo que la espera aleatoria existe para evitar.
- 4
El número que queda justo encima de la pinza es la distancia que cayó.
- 5
La regla cae según d = ½gt², así que t = √(2d/g). Veinte centímetros son 202 milisegundos. Diez son 143. Cinco son 101. La escala es cuadrática, y por eso las marcas se apelotonan en la zona rápida y una regla de 30 cm se agota a los 247 ms.
Si algo no funciona
Síntoma:Aquí salgo mucho más lento que en otros test de reacción
- Causa probable:
- Cada página mide con distinta cantidad de equipo por medio y algunas arrancan el cronómetro en otro momento. Un portátil en ahorro de energía además frena el navegador, y eso retrasa el fotograma en el que se pinta la señal.
- Qué hacer:
- Enchufa el portátil, cierra pestañas y prueba el modo de oído, que saca la pantalla del circuito. Comparar tu propio número de vista con el de oído en la misma máquina dice mucho más que compararte con un desconocido.
Síntoma:Todos los intentos me salen como salida en falso
- Causa probable:
- Estás pulsando por expectativa y no por la señal. La espera es deliberadamente impredecible, así que una pulsación calculada suele caer antes de tiempo.
- Qué hacer:
- Apoya el dedo en la tecla sin hacer fuerza y mira el recuadro, no el reloj. Si sigue pasando, cambia al modo de oído: un tono es más difícil de anticipar que un color que ves venir por el rabillo del ojo.
Síntoma:El modo de oído no suena
- Causa probable:
- Los navegadores no dejan arrancar el audio hasta que se ha interactuado con la página, y algunos equipos mandan la pestaña a una salida distinta de la que esperas.
- Qué hacer:
- Haz un clic en el recuadro para empezar la tanda, que ya cuenta como interacción. Si sigue mudo, revisa el mezclador de volumen y el dispositivo de salida, y usa el test de sonido de esta web para confirmar que la pestaña puede sonar.
Síntoma:Los resultados me bailan mucho de un intento a otro
- Causa probable:
- Es normal, y por eso se enseña la dispersión. La atención se va, y un solo despiste aparece como un intento lento.
- Qué hacer:
- Fíjate en la mediana y en la lista de intentos antes que en cualquier cifra suelta. Si la dispersión pasa de unos 50 milisegundos, repítelo con menos cansancio: la variación suele bajar antes que la mediana.
Síntoma:En el móvil me salen peores números que en el ordenador
- Causa probable:
- Una pantalla táctil muestrea el dedo a su propio ritmo y además tiene que decidir que el contacto es un toque y no el principio de un deslizamiento, y eso suma tiempo antes de que el navegador se entere.
- Qué hacer:
- Compara móvil con móvil y ordenador con ordenador. Si quieres la medida más limpia posible en cualquiera de los dos, usa el modo de oído y el test de la regla, que elimina del todo el camino digital.
Datos curiosos
Lo inventó la astronomía por accidente
El tiempo de reacción entró en la ciencia porque los observatorios no lograban que sus relojes coincidieran. La ecuación personal —el desfase estable entre dos observadores que cronometran la misma estrella— fue una tabla de corrección mucho antes de ser un asunto de psicología.
Galton cobraba tres peniques
En la Exposición Internacional de Salud de 1884, los visitantes pagaban tres peniques por medirse en el Laboratorio Antropométrico de Galton: talla, peso, presión, oído y tiempo de reacción. Lo hicieron más de nueve mil personas, y salió de ahí el primer conjunto grande de datos de reacción humana.
Más opciones cuestan un logaritmo, no un múltiplo
La ley de Hick, de 1952, dice que el tiempo de reacción de elección crece con el logaritmo del número de alternativas. Pasar de dos opciones a cuatro no duplica el tiempo de decidir: añade un escalón más.
Una décima de segundo es un umbral legal
La Fórmula 1 no juzga una salida en falso por si el coche se movió antes de que se apagaran las luces, sino por si el piloto reaccionó en menos de 0,1 segundos. La norma mete en el reglamento una suposición sobre el suelo humano.
El nervio no es el cuello de botella
Los impulsos viajan por fibras mielinizadas hasta a 120 metros por segundo, así que el trayecto del ojo al dedo cuesta unos 20 milisegundos de un total de 250. Nueve décimas partes de tu reacción son decidir, no transmitir.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es un tiempo de reacción normal?
Para una señal visual sencilla, entre 200 y 250 milisegundos es el rango corriente en adultos, y bajar de 200 ya es rápido de verdad. Pero compara cosas comparables: un número medido en un monitor de 240 Hz con un ratón de 1.000 Hz no equivale a otro sacado de un portátil de 60 Hz, y la diferencia puede rondar los 15 milisegundos antes de que tus nervios intervengan.
¿Sirve esto para el psicotécnico del carnet?
Para entrenar la idea sí; para predecir el resultado no. Las pruebas de los centros de reconocimiento se hacen con aparatos calibrados y miden sobre todo coordinación bimanual y atención repartida, no una pulsación suelta. Aquí no hay volante, ni pedales, ni dos manos ocupadas a la vez. Lo que sí traslada es la parte honesta: si tu dispersión es enorme, el problema es la atención sostenida, y eso es justo lo que evalúan.
¿Por qué por oído salgo más rápido que por vista?
Porque el oído es un transductor más rápido que el ojo. Convertir luz en señal nerviosa en la retina cuesta decenas de milisegundos; convertir vibración en el caracol es bastante más veloz. El resto de la cadena es parecido, así que esa ventaja inicial sobrevive hasta el dedo.
¿Por qué la mediana y no la media?
Porque los tiempos de reacción se desvían en una sola dirección. Nada puede hacer un intento más rápido de lo que tu sistema nervioso permite, pero un despiste puede hacerlo arbitrariamente más lento. Un solo desliz entre cinco intentos sube la media 80 milisegundos y deja la mediana intacta. Se enseñan las dos, y la distancia entre ellas te dice si parpadeaste.
¿De verdad influye el monitor?
Sí, y se puede cuantificar. La página solo puede poner el recuadro en verde cuando la pantalla se refresca, así que en un panel de 60 Hz la señal aparece de media 8,3 milisegundos tarde antes de que hayas visto nada. El panel suma el intervalo de sondeo de tu teclado o ratón y da el total como intervalo.
¿Es lo mismo que hacen los pilotos de Fórmula 1?
La idea sí, las condiciones no. Una salida de F1 tiene cinco luces rojas que se apagan tras una espera aleatoria, y la FIA considera salida en falso cualquier reacción por debajo de 0,1 segundos, asumiendo que ningún humano puede legítimamente bajar de ahí. Los pilotos suelen registrar en torno a 0,2 s, con las manos ya en el volante, los ojos ya en las luces y ningún navegador de por medio.
¿Se puede entrenar?
Un poco. Practicar una tarea concreta mejora el número de esa tarea, sobre todo quitando dudas, no acelerando el nervio. El sueño, el alcohol y el cansancio lo mueven mucho más que el entrenamiento, y a partir de los veintitantos se va frenando poco a poco con la edad. Quien prometa mejoras grandes y permanentes está vendiendo algo.
Herramientas relacionadas
Test de velocidad de clic
Clics por segundo en seis duraciones, con el detalle que casi nadie muestra: cómo de regular es tu ritmo.
Regla online
Calíbrala una vez contra una tarjeta bancaria y mide a tamaño real, con área y perímetro de cualquier rectángulo que dibujes.
Test de frecuencia de refresco
Mide los Hz que estás recibiendo ahora mismo, no los que anuncia el fabricante. Con prueba de movimiento y ficha de tu pantalla.
Test de audio
Cinco comprobaciones en orden —izquierdo, derecho, estéreo, micrófono y latencia— y un veredicto que dice qué falla, no sólo qué has oído.
Actualizado el